Tiene su origen en la petición de la italiana Palchetto Stage de una versión del Quijote a José Luis Matienzo.
Don Quijote no es un loco, es un iluso. Vive 'su' realidad, la de un mundo justo en el que el hombre es un ser humano, vital, que no antepone la mentira a la verdad.
Una justicia que antepone el hombre a la normatival.
Su locura es buscar una sociedad justa con el hombre.
El Quijote y Dulcinea del Toboso repasan sus correrías por el mundo, enfrentando la ilusión y la realidad, el mundo real y el ideal.
Dulcinea en un ser irreal creado por la imaginación de don Quijote proectando a la porquera Aldonza Lorenzo, que es representado por la misma actriz.
Las escenas son visualmente atractivas, con puesta en escena llamativa, más que por la escenografía exuberante, por la imaginación, mostrando los elementos escenográficos, pocos, simbólicos y fácilmente asimilables por el público.
La luz terminará por completar la escenografía.
Don Quijote es desafiado por el Caballero de la Blanca Luna y al ser vencido debe volver a su tierra y abandonar las armas. Don Quijote, tras el combate se desmaya y se le aparece doña Dulcinea del Toboso, que le hace recordar su vida y le muestra en la mentira que ha vivido. Le recuerda sus historias pasadas:
Tras despertarse don Quijote, toma con Sancho el camino de regreso a su tierra, donde su escudero se reencuentra con su mujer y su hija y queda sólo el Caballero de la Triste Figura. Se cruza con Aldonza Lorenzo, a la que reconoce como su Dulcinea, pero esta le toma a guasa. Don Quijote, sólo y con sus ilusiones y alucinaciones vigentes.
Don Quijote, como buen caballero tiene que morir en la soledad, con la sola presencia de su Dulcinea... y de Dios.





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| Escenario | Electricidad | Tiempos | Personal |
|---|---|---|---|
| Mínimo: 7 x 3 x 3,5 m Preferente: 11 x 6 x 4,5 m |
Mínimo: 7.000 W Preferente: 25 Kw trifásica |
Montaje: 1 hora Desmontaje: 1 hora |
Un técnico de sala (eléctrico) |